La humanidad en la actualidad tiene que luchar con mucha información que con la que hace contacto permanentemente, la crítica se hace un hábito de pocos y la conciencia un discurso comunista o un fantástico cuento de conspiración. El mundo tiene tantos caminos para ser conocido que con frecuencia decidimos solo uno de ellos por la confusión que acarrea abordarlos todos, el problema es que dejamos espacios a medio acabar, concluidos como si ya fuera un hecho.
Este es el caso de los papeles que juegan los géneros en la sociedad, estereotipos que construimos colectivamente y de manera perversa elaboramos un discurso de aprovechamiento de estos como si la vida fuera más facil al aceptar esos dogmas en tu vivir sin protestar. Colombia tiene serios problemas en este aspecto, tenemos diseñado un país que delimita perfectamente los poderes de cada uno de los géneros, que desde niños nos forman para que entendamos la marcación de diferencia; la música popular colombiana como el reggaeton, la champeta y el vallenato, nos están contando historias de hombres en busca de muchas mujeres y mujeres en busca del hombre perfecto adinerado que las mantenga; y comerciales y programas de televisión que nos dan puntos de comportamiento para reproducirlo.
Vídeo 1 (Salsa de Tomate Fruco)
Vídeo 2 (Arroz Diana)
Tenemos dos elementos en común, el arroz y la cocina; dos comerciales que aparentemente están vendiendo lo mismo con dos proyecciones de la cotidianidad. En el primero, el comercial de salsa fruco nos habla de una cocina de las amas de casa, de trucos de cocina que hace feliz a la familia, versus el comercial de arroz diana premium donde es un hombre quien nos presenta un arroz seleccionado y recetas de chef famoso. Hasta el momento no hay diferencias de género pues, tanto mujeres como hombres cocinan, pero ¿Qué información nos esta vendiendo? la mujer cocina, el hombre es un chef. No reconocemos el trabajo de la mujer en las labores domésticas porque es común, es diario y el hombre solo cocina cuando es chef o en efecto intenta ser chef pues las labores domésticas.
Pero sin lugar a dudas la mejor forma de mostrar el pensamiento del país del sagrado corazón de jesús es por medio de la televisión. Los comerciales parten de los colectivos imaginarios para vender productos, no es solo la exageración del estereotipo sino la imagen supuestamente “inocente” que llega a la mente de las personas. Pensemos, esto no es inocente cuando se vemos la cotidianidad de las familias de forma crítica, somos versiones improvisadas de los comerciales y la novelas aparentemente superfluas.
En Colombia el género es un debate de pocos. esta sociedad aparenta estar muy cómoda con los insumos discriminatorios que llevamos como lastre por vivir acá. En las nuevas generaciones hay nuevas experiencias, ojala logremos ver el mundo de forma diferente, desde lo acausal y no diferencial.
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